Hola, ante todo me presento mi nombre es “turnedosevâ€. Soy un chico sevillano que se dispone a contaros “LA HISTORIA DE AMOR, PASION Y DESEO... MAS GRANDE JAMAS CONTADAâ€.
Deciros que podeis seguirla por aqui, completa, que ire escribiendo conforme vaya teniendo fuerzas e inspiracion, o podeis seguirla por capitulos en los otros post editados...
No hacÃa mucho tiempo, apena unos meses, Turnedo veÃa finalizada una relación, que aunque no tengo quejas de ella, puesto que todo lo que hice lo hice de corazón, fue bastante difÃcil. Llegando incluso a sorprenderse el mismo, Turnedo incluso llego a pensar firmemente que aunque difÃcil, esta relación llegarÃa a buen puerto. Pasaban los años, uno, otro y otro más… asà hasta casi 6, cuando Turnedo y su novia, decidieron dar un paso más en su relación. Asà que ambos decidimos comprarnos una bonita casa en las afueras de Sevilla capital, en un tranquilo pueblo. Una casa adosada, rodeada por un lado del encanto de un tranquilo y tÃpico pueblo sevillano y por otro de un asombroso contraste de lo que constituÃa la urbanización a la que pertenecÃa nuestra casa. Zonas verdes, club social, centro comercial, supermercado…
Y como es la vida. El mismo dÃa que firmamos el préstamo puente para hacer frente a ciertos pagos de la casa, la relación con su novia, se acabo. La muchacha necesitaba tiempo. Asà que Turnedo que durante todos esos años habÃa sido testigo de los reproches de su novia hacia eso de pedir tiempo en una relación, opto por darle a su novia todo el tiempo del mundo. Definitivo y radical.
Pasaron los meses y Turnedo con su corazón ya recuperado, pero armado bajo una coraza del mas frio y duro metal forjado en los confines del universo, un dÃa 2 de diciembre, conoce a una chica (a la que a partir de ahora, llamaremos Kina, que naturalmente no se corresponde con su nombre pero tiene su razón de ser). Kina era* una chica con pareja estable de bastantes años, conviviendo juntos y para más inri, de Barcelona ni más ni menos. 1000 km. Separaban a Kina de Turnedo... y un novio –jejeje-.
Como es lógico, por la cabeza de Turnedo no pasaba la idea de, si quiera, plantearse nada con Kina. Asà que comenzaron una relación normal, de amistad. Hablábamos de lo tÃpico, de sus vidas, de cómo en el caso de Kina, era su relación con su novio; en el de Turnedo, de cómo habÃa sido su relación con su ex; de cómo eran los dos, gustos amorosos, musicales, sexuales, aficiones en general. Fue aquà y apenas pasados 2 dÃas de charla por Messenger, cuando empezaron a darse cuenta, cada uno por su lado, que algo especial y no programado se engendraba bajo sus corazones.
Lo primero y más especial fue la conexión tan perfecta que tuvieron sus personalidades. Eran capaces de hablar de todo sin miedo a que el uno pensara mal del otro. Tanto ella como el podÃan mostrar su lado más loco, más tierno, más romántico, sus defectos o, en referencia al tema más tabú en la sociedad de la pareja o de personas que se están conociendo… el sexo.
Cuanto más hablaban, más se daban cuenta de la cantidad de cosas en común que tenÃan y se sorprendÃan, ya que tanto ella en su actual relación como él en su y sus anteriores relaciones los factores comunes brillaban por su ausencia. En la de Kina tal vez un poco influida por el paso de los años que acabó poniendo rumbo a la monotonÃa aquella relación. Aunque hay que reconocer que habÃa cosas chocantes. En varias ocasiones Kina comento a Turnedo que su hombre ideal era, moreno, alto, guapo (aunque no era demasiado importante), y con los ojos oscuros. Y resulta que su novio era* rubio, más bien bajito y según decÃa ella, feo. Bueno a lo que Ãbamos. Ella tenÃa a priori para Turnedo y con las limitaciones que puede dar una relación de chateo y teléfono, todas las cosas que, el sevillano habÃa deseado, soñado y buscado en una mujer. A lo que él, por la letra de una canción llamaba “ir a la misma velocidadâ€.
Pasaron tan solo 4 dÃas y después de varias horas de charla, un poema escrito por Turnedo y un continuo cosquilleo estomacal tanto en ella como en el, hicieron, que ambos dieran un paso más en esta relación, que sin querer, estaba o ya habÃa pasado de la amistad a “algo másâ€. Turnedo, cansado de verla escribir por las noches en el Messenger que sus demás contactos la agobiaban ya que ella solo querÃa hablar el, decide regalarle y regalarse un Messenger para estar los dos solos sin nadie que pudiera interrumpir nuestras divagaciones. Un Messenger tÃpico de “noviosâ€â€¦ ya sabéis… del tipo el de ella: tequieromucho@... Y el de él: yotambientequieromucho@... (Por poner un ejemplo, son correos que me he inventado y no les he añadido los dominios o como se llamen, asà os hacéis una idea). Asà que esto casi sin darse cuenta iba tomando matices cada vez más serio.
La vergüenza o el miedo a una estampida por parte de alguno de los dos les hacia hacer cosas tales como que, en lugar de decirse el uno al otro: “te quieroâ€, se decÃan: “te deseoâ€. Como queriendo demostrar que un sentimiento estaba naciendo dentro de ellos pero, restándole importancia y/o magnitud, para evitar ese posible “acojone†hacia lo rápido que estaban pasando las cosas. Pero eso duro poco, ya que a los 13 dÃas desde el primer “hola†entre ellos y después de 13 dÃas diciéndose “te deseosâ€, ante una insinuación clarÃsima de Turnedo, Kina confeso abiertamente quererlo a Turnedo de una forma loca e irracional. Lógicamente, Turnedo, con la baba saliendo de su boca y creando en el suelo un charco de magnifica e ilusionante salivilla, no le dijo un: “Y yo también†-puesto que Turnedo es un chico al que eso del “yo también†no le hace mucha gracia-, le dijo: Kina, te quiero, a mi me pasa lo mismo. Los dos se pusieron bastante nerviosos y esa como fue ya a horas bastante tardÃas, poco más hablaron después. Solo se confesaron que cada dÃa, en el trabajo, se pasaban ambos, las horas pensando el uno en el otro, que estaban deseando de llagar a casa para poder hacer todo corriendo y conectarse para hablar, y poco más. Se dieron las buenas noches, se volvieron a decir te quiero y se fueron a dormir.
Que opináis, ¿dormirÃan mucho o más bien se pasaban las horas de sueño pensando en la “locura†que estaban deseosos y a punto de cometer?
Tengo que señalar que desde aquel 2 de diciembre hasta casi mediados del mismo mes Kina, no consintió hablar Turnedo por teléfono a pesar de que ambos poseÃan el nº de móvil, el uno del otro. ¿La razón? Kina afirmaba que ya estaba lo bastante enamorada de Turnedo como para escuchar su voz y que haciéndolo corrÃa el riesgo de caer aun más profundamente enamorada.
Si nos remontamos dÃas atrás, entenderéis el motivo; Después de declararse mutuamente enamorados, entra en escena “Eâ€, una amiga de Kina. Ese dÃa, Kina, desbordada por toda esta situación y con la impotencia de no poder contarle a nadie de su entorno que se habÃa enamorado de un chico sevillano en su actual situación, decide quedar para cenar con “E†para contárselo todo. Durante la cena se producen momentos de confusión, momentos de reprimenda por parte de “E†hacia Kina y momentos de comprensión ya que “E†no hacÃa mucho tiempo, habÃa pasado por la misma situación. Y entonces fue Kina quien reprimió a “E†–bajo mi punto de vista, la actitud de “E†en aquel momento fue más acertada que la de Kina adopto cuando la historia fue a la inversa-. Todo esto acabo con una llamada de “E†a Turnedo desde el teléfono de su amiga durante uno de los paseos de Kina al servicio. Tratar de imaginar la situación. Casi un mes sin escuchar la voz de la persona que cada dÃa te declaraba su amor y viceversa. Cuando Turnedo vio la llamada en su móvil… no sabÃa que hacer. Descolgó y pensando que era Kina quien estaba al otro lado, puso su voz más dulce y contesto con un tÃmido: “Holaâ€. Enseguida “E†le hizo ver que ella no era Kina y Turnedo se quedo un poco cortado. Los dos charlaron durante unos minutos sobre si sabÃan en donde se estaban metiendo y de lo difÃcil que iba a ser esa historia. Entonces fue cuando “E†le conto brevemente su caso. Turnedo lo respondió con un firme y sencillo: “Mira “E†yo no se si esto está bien o está mal, yo no se si será difÃcil o fácil, si es difÃcil pues se luchara, pero lo único que se es que siento que quiero a Kina con todas mis fuerzas y que según dice, ella también siente lo mismo por miâ€. En aquel instante Kina llego a la mesa y “E†le negó pasarle el teléfono. Asà que se despidió de él y él hizo lo mismo con ella.
Turnedo estaba un poco decepcionado por no haber podido hablar con Kina, asà que al cabo de unos dÃas, le conto lo sucedido a “Pâ€, un amigo de Turnedo. Y este dijo: “Pues si su amiga te ha llamado a ti, tu amigo va a llamarla a ellaâ€. Y asà lo hizo. La culpa fue de Turnedo que sabiendo esto, descuido su móvil en una de sus sesiones al “Pro†(Pro Evolution Soccer, un juego de PlayStation, para quien no lo sepa) y “P†robo el nº de Kina, cogió su móvil y la llamo. La conversación fue breve ya que ella estaba en su puesto de trabajo y no podÃa hablar, pero ese tiempo le basto a “P†para convencer a Kina de que debÃa llamar a Turnedo. Y asà lo hizo. Esa misma tarde, él salió a hacer unas compras y de repente… Sonó la melodÃa que le tenÃa asignada a su amada en su móvil. Única y exclusiva para ella. El sevillano se puso muy nervioso pero raudo y veloz, descolgó. Fue el “hola†seguido de una tÃmida y sonora risilla más dulce del universo. Turnedo ya habÃa sido avisado por su amigo que la voz de Kina era –literalmente- “pa correrse de gustoâ€. Pero al oÃrla, comprobó que su amigo se habÃa quedado corto. En serio, jamás en la vida, Turnedo habÃa escuchado una voz más hermosa, más bella, más cautivadora, más sensual, más morbosa. Digna del mejor programa romántico radiofónico nocturno. Esos que dirigen voces que nos ponen taquicardicos perdios.
Kina decidió que el mejor momento para llamar a Turnedo era cuando ella se disponÃa a tomar un baño. Hablaron de mil y una cosa, muchas tonterÃas debido a los nervios, otras no tan tontas, confesiones, declaraciones de amor, piropos… Todo esto, con el sonido de fondo del chapotear de los pies y la mano que le quedaba libre a Kina en el agua. La temperatura de él subÃa y subÃa imaginando la escena. Ya hacia un rato habÃa empezado a subir con el simple hecho de oÃr la voz de la chica que le estaba o habÃa robado el corazón. Esa chica que consiguió romper aquella coraza a prueba de bombas.
Cuando Turnedo quiso darse cuenta la baterÃa de su nuevo móvil y recién cargado, se agoto, no sin antes darle tiempo a decirle a Kina que iba corriendo a su casa a llamarla al fijo. Y asà fue. Turnedo corrió a toda prisa hacia casa, llego, cogió el teléfono y marco rápidamente el nº de la casa de Kina. Recién salida de la bañera y él, acalorado por sus hormonas y por la carrera que habÃa pegado, siguieron hablando. Ella le confesó que el dÃa que “E†lo llamo, esta no le dejo hablar con el por una simple razón. A “Eâ€, que conocÃa los gustos de Kina, le resulto tan sensual y bonita la voz de Turnedo que pensó que si dejaba a su amiga escucharla, no podrÃa convencerla de lo que, antaño, Kina si logro hacer con “Eâ€. Y asi fue, Kina quedo prendada de la voz del sevillano y el sevillano de la voz de Kina, por supuesto.
Durante la conversación, se dijeron tantÃsimas cosas. Ella reconoció abiertamente que desde que lo conoció, cada segundo del dÃa, lo dedicaba a pensar en él, que no lograba centrarse en nada. Incluso todo esto empezaba a afectar a su relación de pareja que ya de por si venia tocada de años atras. Contaba a Turnedo que por las noches ya no le apetecÃa tener relaciones con su novio pero que el dÃa que las tenia pensaba en él y que deseaba con todas sus ganas que fuera su niño sevillano quien estuviera haciéndole el amor. Cada momento con su novio, Kina no paraba de pensar en su sevillano... paseos, comidas, cenas, despertares, sexo… Todo lo hacÃa pensando en el.
Turnedo estaba flipando, asà que casi a la vez, se dijeron que necesitaban verse, que ya la situación habÃa llegado muy lejos y que debÃan conocerse en persona. Pero algo paso entre ella y su novio. La cosa no andaba bien. El novio debÃa olerse algo, ya que ella lo encontraba destrozado, asà que, si no un dÃa, unas horas después de nuestra primera charla por teléfono y de desear un encuentro llegando casi a planearlo, Turnedo recibe un mail de suñiña que termina de esta forma: “… No te lo digo para que te sientas mal ni para darte lástima ni nada de eso, solamente para que sepas que a mà me duele muchÃsimo tener que decirte esto y pensar que estoy dejando pasar una oportunidad de estar con alguien como tú, alguien a quien siempre habÃa esperado y que pensaba que no podÃa encontrar. La verdad es que me pongo a leer todo esto y me parece como una pelÃcula de esas románticas que me gustan tanto, lo que pasa es que no es una pelÃcula y aquà la chica al final se raja y pierde el tren. No se que más decirte... sólo que te quieroâ€. Turnedo se queda a cuadros y logra hablar con ella poco después. Ella le pide a el que se olviden de todo esto, que no puede seguir viendo a su novio destrozado. Asà que le dice que no le puede hacer eso. No puede decirle olvidemos todo y por otra parte decirle que lo quiere mucho. Asà que Kina sugiere a Turnedo, que la mande a la mierda. Y Turnedo le dice a Kina que el no va a hacer eso, que él no puede mandar a la mierda a una persona a la que ama como la ama a ella. Por lo que es él quien sugiere a ella que sea ella quien lo haga… Cuál es la sorpresa del sevillano cuando ve escrita en la pantalla de su ordenador “Vete a la mierda, no quiero volver a saber nada de tiâ€. Turnedo lleno de ira y un sentimiento indescriptible, cierra el Messenger pero… lejos de rendirse ante ese falso imperativo de Kina, abre la pagina de Vueling y mientras piensa: “Vale, me mandas a la mierda, pero lo vas a hacer mirándome a los ojos y diciéndome que no me quiere y que salga de tu vidaâ€, saca unos billetes de ida y vuelta Sevilla-Barcelona para el dÃa 4 de enero de 2008.
Esta fecha tiene también su razón de ser. Durante sus largas charlas en las que planeaban como serÃa un posible encuentro entre ellos, bromeaban con eso de echarse por reyes. Asà que a Turnedo le resulto, cuanto menos, romántico.
Rondaban vÃsperas de Noche Buena y el contacto con ella se retomo… No podÃa aguantar estar un solo dÃa sin saber de su sevillano. De hecho creo recordar que fue al dÃa siguiente del “mandamiento a la mierda†cuando el contacto entre ellos dos, volvió a la normalidad.
Turnedo ya habÃa imprimido sus billetes pero no le habÃa dicho nada a Kina, querÃa que fuese una sorpresa. Ahora el problema era el dinero. No solo para reponer en la cuenta corriente el cobro de los billetes, también para los gastos que en una vez en Barcelona se produjeran. Para empezar Turnedo compro un osito de peluche – delirio de su niña-, luego pensó en el alojamiento, en la comida y varias cosas más. Asà que empeñado en que todo saliera perfecto, Turnedo se busco un trabajo extra para poder hacer frente a esos gastos extras que iba a tener en enero. Y lo hizo… Gracias a la ayuda de “Pâ€, ambos, “P†y Turnedo trabajaron en Noche Buena y en Noche Vieja en la puerta de un local donde se daba la tÃpica fiesta de estas fechas. Aguantando casi 12 horas por noche de frio, dolores de pies, borrachos, metiendo se en medio de peleas y todo lo que eso conlleva. Pero Turnedo lo hacÃa encantado. Se consolaba pensando que a la hora de cobrar, ese dinero iba a ser el dinero mejor empleado de su vida. En Noche Vieja, Kina incluso llamo a Turnedo para felicitarle el año y para decirle que tuviese mucho cuidado y que ojala no se peleara nadie para que su ñiño no interviniese. Asà que otro factor que le alegro la frÃa noche a Turnedo.
El dÃa se acercaba. DÃa 1, dÃa 2… Pues ese dÃa, Kina vuelve a llamar a Turnedo y esta vez le dice que le de tiempo, que necesita meditar sobre lo que está pasando. Que ella sabe que no está enamorada de su novio, que ya no siente por el lo que antes sentÃa. Y le confiesa que este sentimiento lo perdió ya hacÃa mucho tiempo atrás, incluso antes de conocerse ellos. Que incluso hacia un par de años, ella a punto estuvo de dejarlo e irse de Barcelona a trabajar fuera. SentÃa la necesidad de cambiar de vida. Y claro, Turnedo pensando: “¿Ahora me dices esto? A ver cómo te digo yo ahora que dentro de dos dÃas me tienes allà como regalo de reyes…†asà que calla y decide no confesar su secreto.
El dÃa 3, Turnedo ya con su maleta preparada y con la petición de Kina de ese periodo de reflexión, se acuesta temprano por la tarde, ya que su avión sale en la madrugada del dÃa 4 a las 6 de la mañana. Suena el despertador, Turnedo se levanta nervioso pero confiado de que tiene que hacerlo –Turnedo es de esas personas que piensan que es mejor arrepentirte de algo que has hecho que de algo que no hiciste.- Asà que se ducha, se pone guapo o al menos lo intenta, revisa su equipaje y parte hasta el aeropuerto. Este estaba solitario, ni siquiera estaba abierto cuando el llego. Por los nervios, decide sentarse y esperar mientras se fuma un cigarrillo… Y luego otro, y otro, y otro más. Llego la hora. Turnedo revisa sus billetes, comprueba el nº de vuelo y se dirige a la terminal correspondiente. Cuando se da cuenta y casi como un zombi está montado en su avión. Habla el comandante: “Gracias por volar con nosotros, el tiempo estimado de vuelo es de 1 hora y 25 minutos…â€. “Turnedo echa cálculos y piensa que entre los retrasos habituales, salida del avión, salida del aeropuerto y trayecto desde el Prat a la Plaza de Catalunya… A eso de las 8 u 8 y pico esta allà ya. Se acomoda en su asiento y echa una cabezadita. El movimiento del avión al aterrizar, despierta al sevillano y puede ver que ya ha llegado. Ya está en Barcelona. Turnedo, sale del aeropuerto y va en busca de la parada del autobús que lo llevará desde el aeropuerto del Prat a la Plaza de Catalunya. Una vez en el Turnedo estudiaba la ciudad a través de los cristales del autobús, aunque en ningún momento dejaba de pensar en ella y en como seria el posible encuentro, que se dirÃan, como actuarÃan o incluso si iba a llegar a verla o no.
Turnedo era un chico al que, dentro de su locura sana, le gustaba ser respetuoso con el mundo, fuese quien fuese y en su plan de conocer a esa Kina en ningún momento habÃa pensado en el “asaltoâ€, es decir, ir a verla, ponerse delante de ella y decirle: “aquà estoyâ€. VeÃa un poco inquisitorial la idea de no dar a la Kina la posibilidad de elegir verlo o no verlo. De esta manera Turnedo puesto que conocÃa el lugar de trabajo de Kina, fue ideando un plan o más bien escribiendo en su cabeza el guion de una pelÃcula romántica, de “su†pelÃcula romántica.
El autobús se detuvo y Turnedo reconoció la plaza. HabÃa estado “bicheando†por internet para preparar su viaje, asà que seguro de que esa era su parada, agarro su mochila y bajo del autobús, saco su paquete de cigarrillos del bolsillo de su abrigo, saco uno y tembloroso por los nervios, lo encendió mientras contemplaba todo con pasmosa ilusión. Aunque todo le parecÃa tan diferente a su Sevilla, aquello empezaba a gustarle, no se si por el simple motivo de saber que el amor de su vida, vivÃa allÃ. Pienso que a él le hubiera gustado en ese momento cualquier inhóspito sitio del mundo con la condición de que Kina viviera allÃ. Pero tenÃa que reconocer que Barcelona empezaba a tener su encanto, independientemente de todo aquello relacionado con Kina. Acabo el cigarrillo y cogió todos los periódicos gratuitos que por aquella zona estaban repartiendo, los doblo con extremo cuidado y perfección haciendo coincidir las esquinas superiores con las inferiores y los guardo en la mochila junto a los billetes del avión y del autobús. Su intención era ir guardando todo de aquel viaje. En esos momentos Turnedo imaginaba la escena de él y Kina semitumbados en una gran alfombra e iluminados por una luz tenue y entre ellos, una caja de la que Kina empieza a sacar cosas:
-Mira un periódico… y otro…
-Si cariño, esos son los periódicos de cada viaje que hice a Barcelona cuando nos conocimos. Me pareció buena idea a parte de romántica el hacer acopio de ellos para saber que cosas pasaron en aquellos dÃas tan especiales.
-¿Y estos billetes de metro y de bus?
-Pues por lo mismo que guardaba los periódicos. Para saber exactamente a que horas cogà cada autobús, cada tren, cuantas veces, etc.
-¡Ay, mira! Estas son las tarjetas llave del hotel donde nos quedábamos…
-Si –sonrió-. ¿Recuerdas que bonita era nuestra habitación? Aun recuerdo el numero, la 201…
-Es verdad –contesto ella-, siempre pedias por favor que hicieran todo lo posible por que fuese sea y no otra. Era como un ritual.
-Claro cariño, recuerdo perfectamente como en mi segundo viaje para venir a verte, cuando dejamos el hotel me dijiste: “estoy deseando de volver a esa habitaciónâ€. Y yo me tome eso como una especie de deseo a cumplir y por ese motivo siempre he pedido la habitación 201.
-Mira, aun se conservan las velas que siempre comprabas, para antes de ir a por mà al trabajo, colocarlas por toda la habitación y encenderlas para que todo fuese como de pelÃcula.
-Siempre se quedaba alguna sin encender y en cada ocasión me quedaba con un par de ellas para guardarlas en mi cajita de recuerdos, que reservaba para momentos como estos. Que recuerdos verdad, cariño…
Pues esta escena era la que en cuestión de segundos inundo la cabeza de Turnedo y le hizo llegar a la conclusión de que tenÃa que recopilar tantas cosas como pudiera de cada viaje. Y asà lo hizo. En cada una de sus visitas a Barcelona guardaba billetes de todos y cada uno de los transportes usados para llegar a su destino, tickets de compras, tarjetas del hotel, facturas, velas… hasta los jabones y artÃculos de higiene que hay en los baños de todos los hoteles…
Aun en la Plaza de Catalunya, Turnedo, desorientado pregunto a una chica la forma de llegar a la localidad donde Kina trabajaba y vivÃa. La chica le indico con precisión la ubicación de la parada más cercana de ferrocarril y la lÃnea que debÃa coger. Asà pues, el nervioso sevillano, conocedor de que se acercaba la hora, agradeció a su improvisada “chica de información†y tomo rumbo a la boca de metro. Bajo por las escaleras mecánicas y saco el correspondiente billete, no sin dificultad ya que la maquina estaba en catalán y aunque habÃa opciones que era intuibles, otras le sonaban a chino, aun asà lo consiguió y llego justo a tiempo para montar el ferrocarril que estaba a punto de salir. Nuestro amigo tomo asiento y tomo uno de los periódicos que recogió en la plaza y le echo un vistazo sin poner mucha atención para no perder de vista las paradas que faltaban para llegar.
La primera parada era donde trabajaba Kina y la segunda donde vivÃa. No distaba mucho una de otra pero Turnedo decidió invertir el orden de estas para ir al hotel, soltar la mochila, tomar una ducha y después ir a ver si su queridÃsima y amada Kina tenÃa a bien el conocerlo. El tren pasó de largo justo por la puerta del trabajo de “su ladrona de corazones†y Turnedo se quedo mirando tras el cristal pensando si habÃa hecho lo correcto. Pero ya no habÃa marcha atrás. El ferrocarril se detuvo y nuestro enamorado al salir de la estación, consulto su PDA, en la que habÃa introducido mapas de las calles, direcciones de floristerÃas, supermercados y lo más importante, la dirección del hotel. Aun asÃ, llegar, fue toda una odisea, ya que ni con la ayuda de su PDA, ni con la ayuda de dos viejecitos a los que pregunto, pudo encontrar el hotel. Los anteriormente mencionados interpretaron mal la pregunta, supongo que por la pronunciación sevillana que Turnedo le dio a una plaza con nombre catalán. Los amables viejecitos, indicaron al sevillano, confiados de estar mandándolo a donde él querÃa ir. Pero nada más lejos de la realidad. Lo mandaron a la otra punta del la localidad.
Cuando el pueblo ya casi parecÃa acabar, Turnedo decidió optar por una segunda opinión, asà que se acerco a un chico que estaba fumando en la puerta de una autoescuela y le preguntó. Por su acento dirÃa que era andaluz, como él, pero de Cádiz, ya que al despedirse le soltó un: “menudo pateo que te vas a meter pisha ¿no quieres que te llamemos a un taxi?†–Eso de “pisha†es tÃpico de Cádiz-. A lo que Turnedo contesto con un: “no, gracias killo, si tampoco esto es tan grande, ya daré con él, grasiasâ€, y lo de “killo†es tÃpico de Sevilla. Asà que volviendo sobre sus pasos, el sevillano, dio con lo que buscaba. Una plaza con un extraño monumento de acero oxidado era la referencia de que el hotel y la casa de Kina estaban cerca. Volvió a sacar la PDA y esta vez si consiguió orientarse hasta la misma puerta del hotel. Entro, saludo al recepcionista y arreglaron el papeleo tÃpico de los hoteles. Cuando acabaron, el recepcionista, dio a Turnedo la llave de su habitación, el mando a distancia de la televisión y le indico como llegar. Se metió en el ascensor, subió hasta la planta indicada y entro en la habitación, soltó sus cosas, se aseó, se perfumó y como si de una urgencia se tratara, salió de la habitación llevando consigo el osito de peluche que compro para Kina en Sevilla.
Salió a la calle en busca de una floristerÃa. ¿Qué era de un encuentro de pelÃcula sin flores? ¿Verdad? Asà que entro en una humilde floristerÃa y compro un ramo de flores silvestres, sencillo pero bonito. Era más que nada por el detalle. Ataviado con su peluche y con su ramo de flores, Turnedo fue objeto de todas las miradas, de todas las personas con las que se cruzo en el trayecto de la floristerÃa hasta la estación de ferrocarril, donde volverÃa a coger la misma lÃnea pero en sentido contrario. Como pudo, sostuvo el peluche y las flores con una mano, rebusco en sus bolsillos unas monedas sueltas y saco, esta vez con más agilidad, el billete que lo llevarÃa hasta el lugar de trabajo de Kina. Un minuto… Poco más de un minuto fue lo que tardo el ferrocarril en llegar a su parada. Casi no le dio tiempo a pensar en nada. AsÃ, que mientras salÃa de la estación fue urdiendo su plan. Nuestro chico, saco el móvil, pero no el móvil que Kina conocÃa, sino otro, un numero distinto. Y como era dÃa 4 de enero, vÃsperas de Reyes Magos, Turnedo, improvisando, escribió el siguiente mensaje en su móvil: “Hola, la oficina de RRPP de sus Majestades los Reyes Magos le informan que debido a la demanda recibida este año y a la imposibilidad de hacerle llegar su regalo más deseado en la fecha acostumbrada, le informamos que si sale a la calle, en recepción podrá usted recoger personalmente dicho regalo, disculpe las molestiasâ€. Y una vez escrito, que no mandado, fue hasta el lugar que el sms indicaba y entonces si… Pulso enviar y comenzó la espera mientras observaba a cada esquina, cada puerta, cada escalera con la ilusión de que Kina apareciera.
Unos minutos más tarde, sonó el móvil. Era ella y su voz no parecÃa muy contenta. “Dime que estas de broma†–dijo-. A lo que Turnedo contesto sin titubear: “Mira, yo ya se que lo que he hecho tal vez te parezca una locura, pero comprende que tenÃa que hacerlo. Yo no podÃa quedarme en Sevilla de brazos cruzados y dejar pasar la oportunidad que la vida me ha brindado, para el dÃa de mañana, en el caso de no haber venido, arrepentirme por los siglos de los siglos de no haberlo hecho y tener en mi conciencia el pensamiento de que hubiera sucedido si… Yo tenÃa que venir y lo sabes. No quiero que te sientas forzada a conocernos, no te preocupes, yo el domingo cojo mi avión y regreso a Sevilla con la tranquilidad de haber hecho todo lo que estaba en MI mano. En serio, no tienes que sentirte mal ni hacer nada que no quieras hacer. Yo me voy ahora para el hotel. A partir de aquÃ, todo está en tus manos. Un besito y tranquila ¿vale?â€.
El sevillano, algo decepcionado y triste por como habÃa acontecido el “encuentro de pelÃculaâ€, agacho la cabeza, bajo sus brazos en los que llevaba las flores y el peluche y volvió a la estación de ferrocarril. Ya se estaba convirtiendo en todo un experto sacando billetes, sus dedos se iban solos a la pantalla táctil directamente a donde debÃan. Tomo su billete, espero a que llegara el tren, monto en él y se marcho de allà derrotado, con la esperanza perdida.
El trayecto de la estación de nuevo al hotel fue horrible, aunque le sirvió para dar con un camino más corto hacia el hotel. Esta vez las miradas parecÃan clavarse en el más profundas que la vez anterior y pensaba para sus adentros: “Tengo que llevar una cara de decepción, de tristeza y de agobio que tira de espaldasâ€. Con esa misma cara, llego de nuevo al hotel y subió a su habitación. Saco las velas que llevaba en la mochila y una botella de vino, lleno la habitación de velas, las encendió, descorcho el vino y tumbándose en la cama, bebió directamente de la botella en varias ocasiones. Por los efectos del vino y del cansancio Turnedo se quedo dormido. Sin tener noción de las horas que habÃan pasado, una llamada en su móvil lo despertó. Era ella. Sonaba su melodÃa.
-¿Si? –conteste-.
-Estás loco, estás loco ¿Pero como haces estas cosas? Si te pedà que me dieras tiempo para recapacitar sobre todo esto…
-Ya, pero es que yo ya tenÃa sacados los billetes desde hace mucho más tiempo.
-¿Y como no me lo dijiste?
-Pues porque querÃa que fuera una sorpresa. Para eso he trabajado en Noche Buena y Noche Vieja en aquella fiesta… Para venir a verte o al menos para hacer lo que estuviera en mi mano...
-¡Madre mÃa! ¿En que hotel estas?
-En uno que hay aquà al lado de tu casa…
-Bueno… Sal al por mà que me da vergüenza entrar yo sola…
Turnedo colgó el teléfono rápidamente se puso el abrigo y salió corriendo. No quiso esperar ni el ascensor, asà que bajo por las escaleras. Salió a la calle y cuando habÃa recorrido unos 20 metro, la vio aparecer. Dios mÃo, era preciosa, muchÃsimo más que en las fotos.
Los dos se miraron fijamente mientras se dirigÃan el uno hacia el otro y en sus caras se dibujaron una tÃmida sonrisilla. Al llegar el uno frente al otro, la tensión podÃa palparse en el ambiente. Pero llego el momento deseado para los dos. Si ella estaba allà era porque lo deseaba, de lo contrario no habrÃa venido. Ambos se fundieron en un abrazo que a pesar de durar unos segundos, les pareció eterno. Entonces una vez que se soltaron, Kina casi tirando de él se dirigió al hotel, ya que no era la calle el sitio más apropiado para encontrarse conmigo, teniendo en cuenta que ella vivÃa 3 o 4 calles más abajo. Subiendo las escaleras de la entrada ella le dijo a Turnedo: “Dime algo, dame la mano ¿no?â€. El, un poco nervioso habia dejado de mirarla durante unos segundo por temor a ver en sus ojos que hubiera acudido a la cita por alguna especie de compromiso u obligación.
El sevillano tomo la mano de la catalana y entraron en el hotel rápidamente y casi sin saludar al recepcionista. Al llegar a la habitación y abrir la puerta, Kina vio todas aquellas velas encendidas por toda la habitación, el ramo de flores en mesita de noche junto al peluche y en la otra, una botella de vino.
Aunque pareciera algo preparado, Turnedo no lo hizo con esa intención puesto que no esperaba que ella decidiera ir a conocerlo después de lo ocurrido en su trabajo.
Fue como una especie de pensamiento ante la negatividad de sus presentimientos, lo que le llevo a encender las velas y a abrir el vino. Como diciendo: “Bueno, al menos si ella no viene voy a aprovechar yo estas cosasâ€. Asà que lo primero que pensó Turnedo al abrir la puerta fue en la rapidez con la que habÃa salido de la habitación al recibir la llamada de ella y olvidar apagar todas aquellas velas.
De ella salió un tembloroso suspiro que inquieto a Turnedo. ¿Y si piensa que lo he preparado todo como una araña prepara su tela para que caiga en ella? Todo esto lo pensaba mientras nos quitábamos los abrigos –cada no el suyo- debido a que tantas hora aquellas velas encendidas y la habitación cerrada, habÃan aumentado la temperatura de la habitación. Ella se sentó a los pies de la cama y Turnedo lo hizo a su diestra, se cogieron las manos y se miraban fijamente sin decirse nada.
El lenguaje corporal y las miradas podÃan decir mucho más que cualquier palabra. Entonces ella dijo, acariciándole las manos: “¿Estas nervioso? Te sudan mucho las manosâ€. El contestó con una sonrisa algo sonora y lo único que pudo, fue pedirle perdón si algo de lo que habÃa hecho la habÃa molestado. Ella entonces lo abrazo y el, fiel a su idea de no hacer nada por lo que ella pudiera sentirse obligada o arrepentida más tarde, se limito a responder con otro abrazo. Y asà irÃan sucediendo las cosas.
El deseaba besarla con todas sus fuerzas y ella se encontraba en la misma tesitura. Era gracioso, dos personas deseando besarse y ninguna hacia nada por poner solución al deseo. Uno por respeto y supongo que ella por miedo, sentimiento de culpa… Pero sucedió de la misma forma que el abrazo, ella se acerco a Turnedo lentamente y beso sus primero su mejilla acercándose lentamente a sus labios. Llegado este punto, el también respondió y poniendo de su parte se besaron. Fue un beso tÃmido. Algo pasaba en el ambiente. Nos miramos y esta vez fue el sevillano quien abrazo a Kina, que estaba algo rara.
Se podÃa ver en su cara que sabÃa que habÃa dado el primer paso hacia la infidelidad. Y supongo que eso es doloroso en personas con conciencia. Seguramente la expresión del rostro de Kina se debiera a que era consciente de que aquello no era una infidelidad meramente sexual o de atracción. No, era una infidelidad fundamentada en el amor hacia una persona que no es tu pareja, era una infidelidad que comenzó siendo de pensamiento y que después de un mes y dos dÃas de horas chateando y largas conversaciones telefónicas, el amor que entonces se expresaban camuflado tras la frialdad de una pantalla de ordenador o de un teléfono, estaba a punto de convertirse en un amor real, carnal, tangible, palpable… y lo más importante, basado en el amor, en un “gran amorâ€. En pocas palabras aquello que estaba a punto de ocurrir era una infidelidad por amor.
Turnedo a sus 29 años jamás habÃa sido infiel y no era muy defensor de los deslices, aventuras e infidelidades. Y aunque sabÃa que aquello estaba mal no hizo nada por frenar aquella situación.
El pensó que tal vez en aquel caso, la infidelidad estaba algo justificada. Partiendo de la base que, aunque él no lo habÃa hecho jamás, el dejar a una persona, la cual ha sido tu pareja durante tantos años debÃa de ser difÃcil y que aquel encuentro se suponÃa, iba a ser el comienzo de una relación en la que los dos, Kina y Turnedo, habÃan depositado muchas ilusiones y esperanza, durante aquel mes y dos dÃas.
De esta manera se mitigaba, de cierta manera, el sentimiento de culpa de ambo. Y digo de ambos porque Kina debió de pensar lo mismo.
Continuaron durante algún rato mas sentados al borde de la cama mirándose fijamente el uno al otro, con sus manos entrelazadas y besándose entre confesión y confesión.
Kina repetÃa de forma constante a Turnedo, lo loco que estaba. Pero no hacÃa falta que ella se lo dijera, porque él lo sabÃa. Estaba loco por ella y hubiese ido al fin del mundo si Kina hubiese estado allÃ.
Turnedo se levanto y fue al otro lado de la cama, cogió las flores y el peluche que estaban en la mesita de noche, se acerco a ella y le entrego ambas cosas a Kina. La tensión entre los dos cada vez era menos y ella después de mirar las flores y olerlas unos instantes, se levanto también y las coloco en el mismo lugar de donde las habÃa cogido Turnedo. Luego cogió el peluche y lo puso en su pecho abrazándolo con fuerza mientras miraba a Turnedo de una forma, que a él jamás se le olvidara. Jamás habÃa visto, ni sentido una mirada con tanto sentimiento, con tanta dulzura, con tanta pasión y sobre todo con tanta ilusión.
Los dos se pusieron cómodos. Kina se quito las botas negras de tacón que traÃa por encima de su pantalón vaquero y se sentó como los indios en el centro de la cama abrazando a su nuevo peluche. Turnedo se sentó de nuevo en el mismo sitio de antes, al borde de la cama, pero mirando hacia ella. Coloco una de sus piernas dentro del colchón dejando el pie al borde de este para no ensuciar la colcha y acariciando al peluche dijo:
-¿Te gusta?
-Si, me encanta. Me gustan muchos los ositos de peluche… Estás loco, Turnedo, estás loco.
-Ya, pero es que yo soy asÃ.
-Y me encanta que seas asÃ…
-Bueno y ¿cómo vas a llamar al peluche?
-No se…
-Como te lo he regalado yo puedes ponerle “Loccoâ€.
Kina sonrió y cogiendo a Locco como si de un bebe se tratase, lo levanto poniéndolo a la altura de sus ojos, lo miro y volvió a acunarlo entre sus brazos llamándolo por su nuevo nombre.
Entonces Kina se estiro un poco y soltó a Locco sobre la mesita, al lado de las flores y volvió al centro de la cama bajo la atenta mirada de Turnedo y se abrazaron. Al abrazo le siguió un beso. Pero esta vez no se trataba de un beso tÃmido y breve. Este se prolongo y su intensidad cada vez aumentaba más. Lo mismo que la temperatura de la habitación. Las decenas de velas colocadas y encendidas por el sevillano, dispuestas por la habitación empezaban a cargar el ambiente de esta. Pero Turnedo y Kina continuaban besándose cada vez más desenfrenadamente. Hasta que entre el calor que hacia allà dentro y la excitación de ambos, interrumpieron el beso para quitarse ropa.
Turnedo, mientras seguÃa besando a Kina, se quito los zapatos con sus pies y se acerco un poco más a ella. Con cuidado, fue “obligándola†a tumbarse en la cama. Continuaron besándose, prolongando aquello con miedo a dar el siguiente paso. Un paso, que si alguno de los dos no ponÃa remedio. AcabarÃa en zancada.
Kina acariciaba la cara de Turnedo, tocando su barba de 2 dÃas. A Kina le resultaba sexy. Paraba de besarlo y mirándolo fijamente, ella se mordió su labio inferior. Aquella mirada lo dijo todo. Aquella mirada llevaba todos aquellos piropos que Kina habÃa dicho a Turnedo durante aquel mes. Aquella mirada iba cargada de deseo… Aquella mirada acompañada de aquel gesto fue la llave que abrió las puertas hacia otro mundo para los dos.
Ya no pudieron contener más toda aquella pasión, todo aquel deseo, todo aquel amor. Kina comenzó a desnudarse y Turnedo, fiel aun a su idea de no hacer nada de lo que ella pudiera arrepentirse o hacerla sentir mal, al verla despojarse de su ropa, hizo lo mismo. Los dos enamorados quedaron en ropa interior.
Kina se echo encima de Turnedo y continuaron besándose. Pero ahora podÃan sentirse el uno al otro. Notar el calor de sus cuerpos, sentir como latÃan sus corazones, sentir la excitación. Tardaron poco en quedar completamente desnudos y dentro de la cama.
Ya no habÃa vuelta atrás. Ya una vez llegados aquà y por efecto de los nervios, casi sin darse cuenta, sus cuerpos se encontraron fundiéndose en uno e hicieron el amor. Al principio fue algo tÃmido, cuidadoso, pausado…
Supongo que por ser la primera toma de contacto y por otro motivo que nada tiene que ver con los sentimientos Turnedo habÃa sido intervenido de “fimosis†no hacÃa mucho tiempo. El suficiente para que cayeran los puntos y cicatrizara. Pero según el consejo de un medico, demasiado pronto para empezar a tener relaciones sexuales. Kina era conocedora de este “problema†y no querÃa hacer daño a Turnedo. Y este, lógicamente, no querÃa hacerse daño el mismo “forzando la maquinaâ€. Pero a medida que los dos seguÃan disfrutando de aquel ansiado momento y comprobaban que todo iba funcionando con normalidad, el ritmo de ambos se veÃa incrementado, el deseo incontrolado, la pasión desbordada y lo que empezó de aquella forma tÃmida y miedosa, acabo convirtiéndose en verdadera lujuria. Una lujuria que a muchos podrÃa resultar impropia y incompatible con “hacer el amorâ€, pero tanto Kina como Turnedo, conocedores de la forma de pensar el uno del otro sobre temas sexuales y amatorios, veÃan, concebÃan y como tal acabaron haciendo, con toda naturalidad.
Cuando los dos llegaron al orgasmo, se abrazaron, sudorosos, jadeantes, cansados y en silencio no pararon de acariciarse. Kina se echó sobre el pecho de su sevillano y jugando con su dedo haciéndolo bailar por su abdomen, se puso a escuchar como latÃa su corazón.
(Continuara aquà mismo…) Ultima actualización el domingo 27 de julio...
Nota: Es la primera vez que escribo en un blogs, todo esto es nuevo para mÃ. Asà que os pido perdón por la narrativa, ortografÃa, orden contando las cosas... Intento hacerlo lo mejor que se, asà que espero sea de vuestro agrado y vayáis dando vuestra opinión sobre lo que os voy contando.
También dar las gracias a tod@s las personas que hayan dedicado o a partir de ahora vayan a dedicar parte de su tiempo a leer mis historias.
Un abrazo para tod@s.
Atentamente: "turnedosev"